jrio1Al valle Cochabambino, se la considera una fuente de inspirados autores y compositores, que promovieron intensa actividad cultural, muy acorde a su acogedor clima, y a sus bellos paisajes; En sus versos se ensalzan la belleza de sus mujeres, su exquisito y variado gusto culinario; Escuchar sus alegres y nostálgicas melodías, nos insita a verter del “casco” ese rico néctar del maíz; En este apacible rinconcito, nacieron inspirados poetas y músicos, y no precisamente formados en las aulas de una clase de literatura o de un conservatorio de música, si no más bien, producto de aquellas serenatas que se daban en sus frías y coloniales calles, aquellas que serpenteaban en algunos barrios populares, como en el “Kullco”, ubicada en la zona oeste de la ciudad, dentro del margen de las calles: Gral. Acha, Calama, Hamiraya, hasta la ribera del rió rocha; Lamentablemente hoy queda muy poco para apreciar y conocer la importancia que tuvo, en valor arquitectónico, e interesantes anécdotas. En esos tradicionales pasajes, donde se servían las exquisitas chankha papa, chorizos, y por las noches los ricos sillpanchos; Por esas desoladas callecitas casi a la luz de la luna, grupos de jóvenes, charango y guitarra en mano cantaban las alegres cuecas y los nostálgicos pasacalles; De esa tropilla de amigos surge los primeros gorjeos e inspiraciones de un joven, que a fuerza de mucho sacrificio y dedicación, mas tarde se convertiría en un cantautor conocido como Jaime Del Rió. Jorge Rubén Ramírez, fue su nombre de pila y había nacido en Cochabamba por 1929, vivió su niñez y juventud muy cerca del Parque Osorio; La vocación de artista, junto a su perseverancia le permitió perfilarse como un intérprete y compositor, adoptando el nombre artístico de Jaime del Río, se dio a conocer en el pequeño auditorio de Radio Cultura AM 1090, entonces ubicada en la avenida Heroínas, esquina de jrio2la calle Tumusla, por ese medio daba a conocer el concepto filosófico de su cueca “Una Pena” que dice: “una pena tengo yo, que a nadie le importa, que me importa de nadie, si a nadie le importo yo; No quiero humillaciones, no quiero compasión, solo, solo he nacido solito quiero morir”.De ese modo daba inicio a una trayectoria artística que le permitió cantar en otros escenarios; En octubre de 1961, Jaime del Río, se presento en un recital realizado en el Paraninfo de la Universidad Técnica de Oruro, donde tuve la ocasión de conocerlo, y comprender la inquietud que sentía por manifestar su arte; Él no era de los artistas interesados, sino mas bien por la satisfacción de brindar su arte; Entonces contaba con unos 32 años, acompañado de un piano y tres guitarristas, canto algunas de sus composiciones, en especial fueron aplaudidos los versos de su taquirari “Estas demás” cuya letra reflexiva es: “Pensar lo que es la vida, es para enloquecer, ahora que esta perdida imploras mi querer, te acuerdas de aquel día, que mi amor te ofrecí, Lo despreciaste entonces y lloras hoy por mi, La vida muy bien cobra las deudas del amor, Tu ya eres una sobra para el que tienen honor, Pagaste lo que has hecho lo quiso a si el señor, Y aquí en mi noble pecho, no te guardo rencor”.En noviembre de 1966, aprovechando la invitación del conductor del programa el “Show de los Sábados” de Miky Jiménez, en radio Méndez, de la ciudad de la Paz; El elenco de artistas de Radio Universidad de Oruro, del que formaba parte, nos trasladamos para ofrecer algunas actuaciones; En esa ocasión me volví a encontrar con Jaime del Río, este cantautor cochabambino, me comento que, tras realizar una temporada artística en la ciudad de La Paz, encontró las mejores posibilidades para surgir en su medio, razón por la que fijo su residencia en ella, y se estableció por el popular barrio chijini; Su vinculación artística en radio Méndez, fue junto al coordinador de la emisora, el pianista Don Humberto Tapia, quien las escribía y armonizaba sus obras musicales. La primera fabrica de discos que se instalo en Bolivia por 1946, fue el sello Méndez, empresa que dio la oportunidad de registrar sus interpretaciones a varios artistas que se destacaban, entre ellos estaba Jaime del Río donde grabo su primer disco, que fue promocionada a través de una gira que realizo por algunas ciudades y centros mineros. A si se daban a conocer la cueca “Una Pena” el huayño “Palomita blanca” los taquiraris “Estas demás” “Vuelve a mi” y “Oh Cochabamba”, entre otras. La vida de Jaime del Río, lejos de su llajta querida, no fue de las mejores; Por 1971, nuevamente me encontré y supe que se encontraba delicado de salud, y retirado de la actividad artística, algunos años mas tarde me entere que había fallecido de un paro cardiaco aproximadamente por 1979, fue muy poca la cobertura que le dieron los medios de comunicación, y peor aun las autoridades e instituciones de Cochabamba.Por 1995, El conocido artista paceño Tito Yupanqui, entonces Presidente de Sobodaycom, de la ciudad de la Paz, a través del programa radial “Pentagrama del Recuerdo”, comunico y nos hizo entrega de una carta enviada por la Administración del Cementerio de la ciudad de la Paz, y dirigida al Sr. Alcalde Municipal de Cochabamba, solicitando sean trasladados los restos del malogrado cantautor cochabambino Jaime del Río, que se encontraba en un pabellón que iba a ser derruido, dicha carta fue entregada por mi persona, a la secretaria general de la Alcaldía Municipal, entonces a cargo del Sr. Gonzalo Molina, sin recibir respuesta alguna, pese a los constantes reclamos; La negligencia de esta Alcaldía permitió que se pierdan los restos de este malogrado compositor, evitando ser depositados en el mausoleo de los notables, como una muestra de gratitud a quien en vida legara los versos del segundo himno popular cochabambino “Oh Cochabamba” que en su texto dice:

Oh Cochabamba querida

Ciudad de mágico encanto

Te doy entera mi vida

En este mi humilde canto.

Hermosa tierra valluna

De verdor incomparable

Tienen tus noches de luna

Un encanto inigualable.

Y si de nuevo algún día

Me alejo de ti oh tunari,

No te olvides tierra mía

De este humilde taquirari.

El rió Rocha turbio

Junto a tu hermoso verdor

Pueblo que eres de Bolivia

Su dicha y su corazón.

 

Jaime del Río, canto con orgullo estos sus versos en muchos escenarios del País, y también hay varias versiones que grabaron artistas extranjeros, es una obra musical, que refleja con mucha propiedad, lo mágico y encantador que en otros tiempos fue el jardín de la republica; Donde en sus cristalinas aguas del rió Rocha se zambullían quienes paseaban por las verdes praderas que rodeaban la ciudad; Otros cruzaban los maizales para llegar a la casa de Max Torrico, el popular “Yacu Ugia” y escuchar las cadenciosas melodías que vertía de su piano, mientras saboreaban los agradables platos que preparaba su esposa Doña Filomena Claros, aplacando la sed con una tutuma de la rica chicha; Quienes querían regalar a sus ojos bellos paisajes y coloniales edificaciones podían trasladarse en aquel tranvía, que cruzando la ciudad, recorría hasta llegar mas allá de la localidad de vinto. ¡Esa fue la Cochabamba de antaño!

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Alfredo Solíz Béjar

Director y Conductor

Pentagrama del Recuerdo.com